Para dar un poco de contexto, somos una pareja joven sin hijos y cuando buscamos hoteles priorizamos la ubicación, la comodidad, el precio y ciertos detalles que hacen la experiencia más placentera, como poder dejar las valijas antes del check-in o después del check-out, contar con personal atento que nos oriente con consejos y recibir un buen servicio en general. Escribimos esta reseña con la intención de ayudar a otros viajeros como nosotros, ya que nos guiamos mucho por las experiencias de otros al momento de elegir un hotel.
Este hotel está excelentemente ubicado. Tiene salida directa a la playa, con un sector exclusivo con reposeras y sombrillas para huéspedes y otro para quienes solo visitan el bar o pasan el día. También cuenta con una salida hacia una calle que desemboca, por un lado, en la playa y, por el otro, en la peatonal principal de Playa del Carmen, justo en el punto medio entre la terminal de ADO y la zona de la famosa 5ta Avenida y los shoppings. A pesar de estar junto a un bar y muy cerca de otros con música a todo volumen, adentro del hotel no se escucha nada, lo cual nos sorprendió gratamente y nos permitió descansar sin inconvenientes. Al estar en pleno centro, no tuvimos problemas con los tours, ya que nos pasaban a buscar por la puerta del hotel. Solo por la tarde, cuando se cierra el paso vehicular, los taxis y operadores turísticos nos dejaban a una cuadra.
La habitación es muy cómoda, con aire acondicionado, ventilador de techo, una heladerita y una mesa con sillas y un sillón. Tiene caja de seguridad y la ducha, aunque en algunos momentos la presión bajaba un poco, siempre tuvo agua caliente sin problemas. Las camas son cómodas, aunque en nuestro caso, al haber dos camas iguales en la habitación, nos quedaron un poco chicas para una pareja, pero puede que haya sido por la habitación específica que nos tocó. En nuestro caso no tenía televisión, lo cual no nos afectó, pero es un detalle a considerar si alguien lo necesita. Afuera, en la entrada de la habitación, había dos sillas con una mesa, ideales para disfrutar el patio.
El acceso al hotel es a través de una puerta discreta que se pierde un poco entre los carteles de los negocios de al lado, aunque tiene un cartel que lo identifica bien. Se ingresa por un pasillo largo hasta llegar a una reja de seguridad. La recepción es hermosa, con asientos cómodos y libros para leer, y por la noche queda personal de seguridad. Por la playa está el bar, que incluye desayuno, lo cual nos pareció un muy buen detalle. Además, si la excursión salía antes de la apertura del bar, nos preparaban un box para llevar, lo que nos pareció un gran gesto. El bar tiene buenos precios y cierra a las 9pm. La playa del hotel no es la más linda de Playa del Carmen en cuanto a color del agua, pero poder salir directamente a la arena desde el hotel es un gran plus. Todo el lugar tiene un estilo español/colonial divino y por la noche se ilumina con luces colgantes que le dan un toque hermoso.
La limpieza fue impecable, limpiaron todos los días y nos cambiaron las toallas. El bar también estaba siempre muy limpio. La atención del personal es completamente destacable. Carolina, la chica de recepción, fue siempre súper amable, con una sonrisa y dispuesta a ayudar en todo. Nos permitió dejar las valijas después del check-out y hasta nos dio paraguas para protegernos de la lluvia el día que nos íbamos. La gente de seguridad y los chicos del bar también fueron muy atentos y amables.
En líneas generales, este hotel es una excelente opción en Playa del Carmen. La ubicación es inmejorable, la atención es cálida y servicial, y el estilo del lugar lo hace un espacio acogedor para relajarse y disfrutar. La relación precio/calidad es muy buena y lo recomendamos totalmente para quienes buscan una experiencia cómoda y bien ubicada en la ciudad.